








































Una gota de agua de repente se cayó
En la cumbre nevada de un monte
Por algo insabible
O quizás un fatalismo universal
Total, da igual
Se quedó muy quieta sin atino y sin cuestión
Sospechando un cataclismo dulce
Derritiendo escarcha
Y socavando un cristalino desamor
Tanto mejor
Lentamente comenzó a rodar
Deslizando amargos copos de pasión
A tres pasos detuvo el andar
Y sintió desde la entraña de la mística montaña
La caricia espeluznante que rompe el corazón
Reinició el descenso, cada instante más veloz
Colecciona polvos así dulces
Mientras va cayendo
Rueda que te rueda crece más y más
¿A dónde irás?
Ahora el desenfreno es el regente colosal
De esta enamorada incertidumbre
En una secuencia de caóticos eventos insalubres
De un gran alud
Sin preguntas, sin una razón
Siente que el destino no será un final
No es muy fácil poder descifrar
Acertijos de futuro, laberintos de lo impuro
Y entre tanto despeñarse, hacer conjuro de cantar
La melodía de la impaciencia
Discreta representación de la inocencia
La melodía de la impaciencia
Qué piadosa penitencia
No hay peor temor que aquel que no se deja ver
Y el amor no entiende condiciones
Los amantes son astros temibles
O aguaceros de coral
Total, da igual
La interrogación para mañana que vendrá
Despega lo incrédulo, inconforme
Muy probablemente no veremos nunca un juicio del pavor
Tanto mejor
Sin preguntas, sin una razón
Siente que el destino no será un final
No es muy fácil poder descifrar
Acertijos de futuro, laberintos de lo impuro
Y entre tanto despeñarse, hacer conjuro de cantar
La melodía de la impaciencia
Discreta representación de la inocencia
La melodía de la impaciencia
Qué piadosa penitencia
La melodía de la impaciencia
Discreta representación de la inocencia
La melodía de la impaciencia
Qué piadosa penitencia